Holandesa en Colombia: 

Bienvenidos a la página de mi blog en español, “Holandesa en Colombia”. Este es el espacio donde tendemos puentes y creamos conexión con la gente maravillosa de Colombia, con un guiño especial para el pueblo de Guática.

Me encanta compartir mi camino y mis experiencias aquí, para que puedan conocerme un poco más y acompañarme en esta aventura. Es una invitación personal para hacer parte de mi vida aquí en Casa Robin Colombia.

Gran Manta

Esta noche, una hermosa y gran mantis verde vino de visita a Casa Robin. Ahí estaba. Verde, estilizada, con una expresión como si acabara de salir de una meditación. Sus patas delanteras perfectamente plegadas en postura de yoga. La cabeza ligeramente inclinada, como si nos evaluara: “Seres humanos. Son ruidosos. Pero yo vine por la paz.”

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Visita al anochecer al nido saqueado

Esta tarde, justo antes de que el sol se escondiera detrás de las montañas y la terraza se bañara lentamente en oro, pasé en la moto por el nido de los carpinteros que a comienzos de la semana fue saqueado tan bruscamente por los tucanes. Un pequeño drama del bosque.

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Nido vacío

Ayer todavía había mucha actividad alrededor del nido de los carpinteros: tucanes merodeando, carpinteritos que iban y venían inquietos. Esta mañana Bianca y yo pasamos de nuevo para ver en qué había terminado todo.

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Tucancito en Guatica

Hay aves que llevan tanto tiempo en tu lista de deseos que casi empiezas a denken que son seres míticos. El Tucancito Esmeralda era uno de esos para mí: un pájaro verde de ensueño del bosque nublado, siempre justo fuera de alcance.

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La avispa

Esta tarde Hanuar me quitó un nido de avispa verduga. Lo admito sin vergüenza: me daba demasiado miedo para hacerlo yo misma. Y con razón, porque esta no es la típica avispita que en los Países Bajos flota boven tu limonada.

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Vista inolvidable

Mientras el sol se deslizaba lentamente sobre las montañas de Guática, yo miraba desde la terraza los 500 metros de patinaje de velocidad. Una combinación surrealista: colibríes en el jardín, café en la mano, y en la pantalla Joep Wennemars levantando los brazos durante la presentación. Como diciendo: aquí estoy, listo para lo que viene. No ganó, pero quedó afinado para los 1500 metros. 

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Sorpresa en Guatica

Hoy tuve otro de esos momentos en los que Guática me sorprende. Justo cuando pensaba que ya conocía a casi todas las aves de por aquí, apareció de repente la Oropéndola Crestada (Psarocolius decumanus). Ya la había visto antes en Jardín, pero estaba muy arriba en un árbol, sin sus famosos nidos. Y esos nidos sí los había visto varias veces, pero sin la dueña. Como un escondidijo al revés.

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Un encuentro emocionante al lado de Casa Robin

El día en que un colibrí me dejó botado Ahí estaba yo, una caracara cabeciamarilla, bien plantado en la punta de un árbol tan alto y tan tambaleante que hasta el viento dudaba si debía pasar. Vista perfecta, paz absoluta, el lugar ideal para fingir —solo un ratico— que yo era el rey del valle. Miré alrededor, disfruté del panorama, y hasta me puse un poquito filosófico. Ya sabes, ese momento en que uno piensa: sí, este es mi árbol, mi cielo, mi día. Y de repente… ¡Zzzzzzzip! De la nada pasó un colibrí por detrás de mí. Ese mini-misil emplumado, hiperactivo, con alas que suenan como si alguien hubiera soltado un dron de bolsillo. Me miró con una cara de: “¿Qué, pues? ¿Va a moverse o se va a quedar ahí pensando?” Yo lo miré sorprendido, pero siendo sincero, lo entendí al instante: A ese nunca lo voy a alcanzar. Ni hoy, ni mañana, ni en esta vida. Así que hice lo que haría cualquier caracara digna: sacudí mis plumas, fingí que todo estaba bajo control, y me fui volando un poquito más allá. Que el colibrí siga en su carrera; yo soy más de la filosofía aérea en cámara lenta.

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Street Art

Colombia está llena de muros que cuentan historias: coloridas, crudas, políticas, poéticas.

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Especialmente para los Guatiquenos.

Este blog está escrito con mucho cariño, especialmente para ustedes, los colombianos. Ya vivan en Guática o en cualquier otro rincón de este hermoso país, espero que mis historias en español les lleguen al corazón.

Mi deseo es crear una línea directa entre nosotros, un lugar donde podamos encontrarnos en pensamientos y relatos. Aquí comparto mis aventuras y descubrimientos con mis lectores ideales: ¡ustedes!

 

 Mi vida y mis experiencias en Colombia

¿Qué pueden esperar? Una mirada a mi vida diaria, mis observaciones y mis experiencias personales aquí en Colombia. Desde los momentos más pequeños hasta las grandes aventuras, lo comparto todo.

Es un relato sincero sobre un nuevo comienzo en un país lleno de sorpresas y belleza. Acompáñenme en este camino y descubran Colombia a través de mis ojos.

Una sonrisa, una reflexión y ojalá con mucho humor

Después de leer mi blog, espero que no solo hayan tenido una mirada a mi vida aquí, sino también que hayan podido reír un poco. El humor es un lenguaje universal, y trato de compartir mis experiencias con una buena dosis de alegría.

 

¿Cómo llegué a Guática?

Nuestra historia con este pueblo comenzó hace muchos años, cuando nuestra hija nació aquí, en Guática, y nosotros tuvimos el enorme privilegio de adoptarla. Desde ese momento quedó un lazo profundo entre nuestra familia y este rincón tan especial de Colombia.

En el año 2015 iniciamos la búsqueda de su familia biológica… y la encontramos. Fue un encuentro lleno de emoción, gratitud y reconocimiento. Desde ese día supimos que Guática no sería solo un lugar para visitar, sino un hogar al que siempre querríamos regresar.

Hoy, más de diez años después, seguimos completamente enamorados de este pueblo y de Casa Robin, el lugar donde siempre nos quedamos cuando volvemos. Cada visita se siente como regresar a casa: cálida, familiar y llena de Amor.

Lo más especial es poder ver de cerca a la familia biológica de nuestra hija: sus hermanos, primos y sobrinos, creciendo, cambiando y construyendo sus vidas. Es un privilegio enorme acompañar ese proceso, sentirnos parte de su mundo y ver cómo las generaciones van floreciendo.

La naturaleza de Guática me llena el corazón cada día: los pájaros que me despiertan al amanecer, el paisaje que nunca deja de sorprenderme y la tranquilidad que solo se encuentra en estas montañas. Pero lo que más nos toca el alma es la calidez de los guatiqueños, que siempre nos reciben con los brazos abiertos y nos hacen sentir verdaderamente en casa.

Guática no es solo un destino. Es un hogar. Es un abrazo. Es un pedacito de nuestra historia y de nuestro corazón.

Nuestra historia familiar

Nuestra familia está formada por caminos que se han cruzado con amor, pérdida, esperanza y nuevos comienzos. Somos Rick (1964) y Nicoline (1967), y nos casamos en 1996.

Tuvimos tres hijos, cada uno met su propio origen y su propia historia.

Nuestra hija mayor, Robin, nació en 1986. Era una joven llena de luz, sensibilidad y alegría. En 2008, durante unas vacaciones en Portugal, falleció inesperadamente a los 21 años. Su partida dejó un vacío inmenso, pero también una fuerza que nos acompaña cada día. Robin sigue siendo una presencia amorosa en todo lo que hacemos.

En 1999 adoptamos a Mika, nacido en Brasil. Llegó a nuestra familia cuando tenía 22 meses, y desde entonces ha sido una fuente constante de energía, humor y cariño.

En 2000 nació Yorany en Guática, Colombia. En 2002, cuando tenía 19 meses, la adoptamos en Pereira. Con ella comenzó nuestra conexión profunda con Guática, un lazo que con los años solo se ha hecho más fuerte.

La calidez de los guatiqueños, la belleza de las montañas, los pájaros que me despiertan al amanecer… todo eso nos recuerda por qué este lugar ocupa un espacio tan especial en nuestro corazón.