Renee Good
Alex Pretti
Si te quitan todo lo que es Bueno y Bonito
A veces aparece en tu mente una frase que no te suelta más. Una frase que no parece pensada, sino surgida, como si hubiera estado esperando en algún rincón de tu cuerpo:
“Si te quitan todo lo que es Bueno y Bonito, ¿qué queda?”
Pensé en eso cuando escuché que Renee Good y Alex Pretti ya no están. Dos personas con apellidos que, en inglés, significan Bueno y Bonito. Nombres casi demasiado perfectos para ser verdad. Good. Pretti. Bueno y Bonito. Como si la vida enviara una advertencia.
Y mientras pensaba en ellos, apareció otro nombre. Un nombre que nunca debió convertirse en símbolo, pero lo hizo.
Kerwin. Mi hermano.
Kerwin Lucas.
El joven que en 1983 fue asesinado en Ámsterdam.
No por casualidad.
No por accidente.
Sino por racismo.
Por el skinhead Nico Bodemeijer.
Todavía recuerdo exactamente cómo se sintió cuando nos lo dijeron.
Como si el mundo se quedara quieto de un solo golpe.
Como si se abriera un hueco en el aire y todos cayéramos por ahí.
Estábamos destrozados. Rotos. No solo por la pérdida, sino por la injusticia que se nos vino encima, tan cruda. Ese tipo de injusticia que no solo entristece, sino que despierta. Te despierta de una manera que nunca se va del todo.
Y cada vez que vuelvo a esos recuerdos, pienso también en todas las otras familias que han tenido que cargar con esta injusticia insoportable. Familias que, como la nuestra, vieron una silla quedar vacía en la mesa. Que sin querer pusieron un plato de más. Familias que tienen que cargar un nombre que nunca debió convertirse en símbolo. Familias que saben cómo se siente cuando lo Bueno y lo Bonito te lo quitan por odio.
Y aun así…
Mientras estoy aquí en la terraza en Guática, con los pájaros abriendo el día como si el mundo nunca hubiera conocido la maldad, pienso en cuántas veces hemos tenido que volver a empezar. En cuántas ocasiones tuvimos que fabricar nosotros mismos lo Bueno y lo Bonito, porque nadie más lo iba a hacer.
Tal vez por eso mis pensamientos se van hacia Estados Unidos.
A las midterms.
A la gente que pronto tendrá que tomar una decisión más grande que su propia calle, su propio día, sus propias preocupaciones.
Ojalá se detengan un momento.
Que piensen.
Que sientan lo que está en juego cuando lo Bueno y lo Bonito desaparecen, o se dejan desaparecer por no hacer nada.
No porque quiera decirles por quién votar. Sino porque sé cómo se siente cuando la injusticia avanza sin freno.
Porque conozco el miedo de que la historia se repita si dejamos que lo peor llegue al poder.
Porque sé lo que pasa cuando el odio no se contradice.
Porque sé lo profundo que corta una pérdida cuando nace de la injusticia.
¿Qué queda entonces?
Más de lo que crees.
Pero menos de lo que quisieras. L
o que queda es:
la memoria
la terquedad
el amor que se niega a desaparecer
la voluntad de hacerlo mejor
la voz que aún tienes, incluso cuando el corazón se rompe
Y tal vez eso es exactamente lo que Renee Good, Alex Pretti y Kerwin Lucas nos dejan: la tarea de no solo cuidar lo Bueno y lo Bonito, sino protegerlo.
De no mirar hacia otro lado.
De no quedarnos callados.
De votar, hablar y vivir con atención.
Mi deseo
Que las personas, donde sea que estén, usen su voz como si importara. Porque importa.
Siempre.
Y que, cuando lo Bueno y lo Bonito desaparezcan, no solo lloremos, sino que construyamos.
Porque aun entonces queda algo:
la posibilidad de hacerlo de nuevo.
Y la responsabilidad de intentarlo.
Kerwin Lucas