Despertamos en las montañas encima de Jardín

Gepubliceerd op 27 december 2025 om 21:34

Despertamos en las montañas encima de Jardín, en la casa donde vive el hermano de Yorany con su familia y sus suegros.

05:55 a.m. Las aves decidieron que ya había dormido suficiente. Una cacofonía que no la iguala ni el mejor despertador. Rápido al baño, ropa puesta, cámara en mano: lista para la ópera de la selva.

Los perros todavía estaban en sueño profundo y me daba miedo que mi fuga madrugadora terminara en un concierto de ladridos. Así que primero hice una negociación diplomática por la ventana de la cocina. Cuando me miraron con esa cara de “vaya tranquila, nosotros cuidamos”, me animé a salir. Ni un ladrido, ni un drama. Solo cuatro perros siguiéndome con los ojos entreabiertos, como pensando que tengo unas rutinas mañaneras un poquito raras.

Las aves sí estaban en plena actividad: urracas pechinegras, urracas verdes y las pavas, esos bichos medio pavos, medio gallinas salvajes, que corren por los árboles y se gritan como si pelearan por quién va a hacer el café.

Poco a poco la casa fue despertando. La mamá de la casa me pasó un tinto delicioso, de agua, no de panela (¡aleluya!). Después del desayuno, y un par de tazas más, nos fuimos montaña arriba. Más de 100 metros de subida, de 2000 a 2100 metros. Yo jadeando, Rick silbando. La naturaleza divina, pero mis pulmones opinaban otra cosa.

Arriba en la montaña tomamos fotos preciosas de Marino, Leidy y Gael. Una mañana llena de pájaros, café, altura y pequeños momentos de felicidad. Las fotos de Gael saltando en los charcos quedaron para enmarcar.