Araña Sebastian

Gepubliceerd op 19 januari 2026 om 02:02

La Gran Aventura con la Araña en Casa Robin Esta mañana llegó el momento temido: ese instante en que una araña enorme decidió alegrar a Casa Robin con su presencia. Y claro… yo estaba sola en casa. Normalmente le pido a alguien más que la lleve de manera amigable al pasto, pero hoy me tocó ser la heroína. Sabía que este día llegaría, pero la verdad… le tenía miedo. Y ahí estaba: Sebastían. Grande, peluda y sin intención de irse por su cuenta. Por suerte estaba en la terraza y no en mi habitación – pequeño alivio. Primero le tomé una foto (porque hay que tener pruebas), luego agarré la escoba y le di un empujoncito en la dirección correcta. Pero entonces… ¡saltó al lado peludo de la escoba! Mi corazón se detuvo por un segundo. Ahí estaba yo, con la escoba en la mano y la araña quieta. Respiré profundo, pensé rápido. Ok, plan B: escoba con Sebastían por encima del muro, directo al pasto. Misión cumplida.

 

Mientras todavía estaba escribiendo este blog, miraba a Sebastian, que descansaba tranquilo sobre la hierba. Su mirada parecía fija, como si presintiera algo. Y entonces sucedió: de la nada apareció un sinsonte, un ave conocida por su audacia. En un abrir y cerrar de ojos lo levantó y salió volando, como si fuera una escena de película de suspenso.  Fue un momento de pura sorpresa. El silencio del pasto se rompió con el aleteo de este inesperado “terrorista”. Sebastian, que hacía un instante parecía tan sereno, se convirtió en parte de una historia que jamás habría imaginado. Quizás esto sea un recordatorio de que la naturaleza siempre sigue sus propias reglas. A veces es suave y tranquila, y otras veces da un giro que nunca ves venir